- Originados por los zapatos estrechos, los callos al igual que los “ojos de gallo”se frotarán con una cebolla cruda cortada por la mitad, después de haberlos rascado suavemente con piedra pómez, sin desollarlos. Finalmente, se les dará unos toques con tintura de árnica.
- Un diente de ajo machacado puesto sobre el callo favorece enormemente su reblandecimiento y pronta desaparición. Todavía más efectiva será una masa hecha con ajo y un poco de aceite de oliva. Cubrir con una gasa.
- Triturar 5 o 6 aspirinas y mezclarlas con una cucharada de agua y una cucharada de jugo de limón hasta hacer con todo ello una pasta. Aplicar dicha pasta sobre los callos, seguidamente meter los pies dentro de una bolsa de plástico y envolverlos con una toalla bien caliente. La combinación del plástico y la toalla caliente hará que la pasta penetre en la piel endurecida. Mantener así los pies por lo menos durante 10 minutos. Seguidamente descubrir los pies y rascar la callosidad con una piedra pómez. Se desprenderá con toda facilidad.
jueves, 17 de agosto de 2017
Los Callos
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